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¿Qué podemos hacer para coeducar?

Principalmente tratar de no etiquetar ni condicionar según el sexo, algo difícil a veces por nuestro pasado, pero no imposible. ¿Y cómo se hace esto? Aquí os dejamos unos cuantos ejemplos de coeducación:
  • Analizando nuestros comentarios: Un ejemplo de coeducación sería tratar de no alabar siempre la belleza en las niñas (ya llega con la publicidad y los medios), y la fuerza, rapidez o valentía en los niños.
  • No agrupando por sexos: Esto les refuerza la idea de que sus diferencias (porque cada uno es único y diferente) se hallan en su sexo, y no en su personalidad, capacidades, gustos, etc. Y si la clase se encuentra ya muy marcada por el sexo porque tienen cierta edad, esto ayudará a no perpetuar 
  • Organizando espacios y actividades de manera igualitaria: La coeducación también debe estar presente en juegos y rincones, sobre todo en infantil – procurad que todo el mundo tenga oportunidad para todo tipo de juego, que prueben todos, aunque no sean buenos en algo, e incluso aunque no les atraiga. Es una manera de darles oportunidad para intentar hacer algo que quizás fuera del entorno escolar no tengan permitido, o no se atrevan por vergüenza. Y dialogando les puedes explicar que no hay juegos de niños o de niñas, ni colores, ni gustos. La coeducación apuesta por la elección libre de cada uno en base a sus preferencias únicas. Todo esto es algo que, por supuesto, no debe ser transmitido de manera puntual, sino de manera continuada a lo largo del curso. Organizad el patio para que todo el mundo tenga el mismo espacio y oportunidades de juego.
  • Revisando nuestro lenguaje y los materiales que usamos habitualmente, en especial la literatura infantil: Adquirir nuevos títulos que rompan estereotipos y haced uso de los clásicos de manera correcta. Un clásico guiado puede dar para mucho debate y trabajo.
  • Realizando actividades de concienciación en coeducación: En los cursos altos de primaria podemos analizar anuncios de publicidad sexista, por ejemplo. Cuando encontremos algún comentario en medios, revistas, o los propios libros de texto que discrimine a hombres o mujeres por su sexo, trataremos de debatirlo, e incluso podemos realizar algún tipo de acción de denuncia.
Hay muchas otras manera de coeducar, de implementar la coeducación correctamente, pero si todos adoptamos alguna, iremos poco a poco mejorando nuestra sociedad. No hemos de olvidar que como docentes tenemos el gran poder y privilegio de educar a mejores personas para un mejor .
FUENTE: Realkyds (S.F). coeducación en la vuelta al cole descargado de: http://www.realkiddys.com/coeducacion-en-la-vuelta-al-cole/

COEDUCACIÓN

 Coeducar consiste en desarrollar todas las capacidades, tanto de niñas como de niños, a través de la educación. Supone eliminar estereotipos o ideas preconcebidas sobre las características que deben tener las niñas y los niños, los chicos y las chicas, las mujeres y los hombres. Cada niño o cada niña tiene derecho a ser diferente, por lo que es necesario educar valorando las diferencias individuales y las cualidades personales. Coeducar, tiene como objetivo hacer personas dialogantes e implica respeto y tolerancia, por lo que es una garantía para la prevención de la violencia.
  
Educar en el respeto y la tolerancia, en igualdad de condiciones, de trato y de oportunidades, es educar para la democracia. No se puede hablar de democracia mientras haya desigualdades sobre la mitad del género humano.

FUENTE:Instituto andaluz de la mujer(S.F). Coeducación descargado de: http://www.juntadeandalucia.es/iamindex.php/areas-tematicas/coeducacion

UNA CUESTIÓN DE LEY Y JUSTICIA…

Afortunadamente en nuestro marco normativo contamos con tres leyes de obligado cumplimientoque instan a la comunidad educativa a coeducar para prevenir el sexismo en las aulas y fuera de ellas.
¡Os invitamos a conocerlas!
En Andalucía también contamos con tres leyes que promocionan la coeducación para impulsar la igualdad entre mujeres y hombres, y entre niñas y niños:

FUENTE: Otero Gutiérrez (2016).coeducación descargado de: http://malillacoeducacion.com/coeducacion/

COEDUCAR ES…


  • -Plantear de forma crítica y deconstructiva las desigualdades de género entre mujeres y hombres, y entre niñas y niños.
  • -Facilitar nuevas formas de relación y organización que fomenten la Igualdad.
  •  -Formar en valores como el respeto, la cooperación, la solidaridad, la resolución pacífica de conflictos y la igualdad.
  • -Mostrar otras formas de ser y estar en el mundo alejadas de estereotipos sexistas.
  • -Promover nuevas formas de jugar e invitar a niñas y niños a que experimenten con todos los juguetes, colores y roles para que aprendan a valorar la diversidad que les rodea.
  • -Visibilizar las aportaciones y el trabajo de las mujeres en todos los tiempos y rincones del mundo.
  • -Ofrecer a niñas y niños nuevos modelos a seguir más igualitarios y liberadores.
  • -Favorecer la libre expresión de emociones y sentimientos personales.
  • FUENTE:  Otero Gutiérrez (2016).coeducación descargado de:         http://malillacoeducacion.com/coeducacion/

La coeducacion actual 


La coeducación, se ha ido abriendo paso durante los últimos años dentro del sistema educativo español a partir de diversas experiencias que han ido cuestio- nando los planteamientos tradicionales de un modelo educativo que confundía la igualdad de acceso a la edu- cación con la educación para la igualdad de oportuni- dades.

Estas experiencias se han encargado de desmentir esta idea y han detectado ámbitos del proceso edu- cativo y de sus resultados en los que se pone de ma- nifiesto que esa supuesta igualdad no resulta ser tal y que, hoy por hoy en la escuela, todavía perduran elementos que reproducen y perpetúan el sexismo y las diferencias entre los futuros hombres y mujeres que formaran nuestra sociedad.

Los nuevos retos a los que se enfrenta el sistema educativo: la interculturalidad, el respeto al medio ambiente, la normalización del uso de idioma extran- jero, la necesidad de aportar resultados, etc., han podido desviar la atención sobre la Igualdad de Opor- tunidades en la educación y, en ocasiones, se ha po- dido llegar a pensar que la batalla por la igualdad en- tre hombres y mujeres estaba ganada. Sin embargo, un análisis detallado de la situación actual demuestra que aún queda mucho por hacer para garantizar la Igualdad de Oportunidades en la educación de los niños y las niñas.

FUENTE: Instituto de la mujer(S.F)la coeducación actual descargado de: http://www.inmujer.gob.es/observatorios/observIgualdad/estudiosInformes/docs/009-guia.pdf

EL DIARIO DE TERESA (CUENTO COEDUCATIVO)

CUENTO COEDUCATIVO

En este vídeo se fomenta la igualdad entre niñas y niños 



FUENTE: Coeducación optativa (2015). Descargado de: https://youtu.be/39xI-vWR9RQ

TALLER DE COEDUCACIÓN


Un aspecto básico de la educación de todos y todas es la igualdad. La coeducación se entiende como la educación mixta, es decir aquella que integra el género masculino y femenino. A pesar de que en la actualidad se considere lo más natural, esto no siempre ha sido así y en la escuela actual aún quedan resquicios de una educación centrada en lo masculino.

Asimismo, creemos que es importante aprovechar para trabajar valores básicos de igualdad, respeto y tolerancia, así como reflexionar acerca de cómo nuestra conducta, nuestras relaciones e incluso las decisiones que tomamos están influidas por nuestras falsas creencias acerca de lo masculino y lo femenino.





FUENTE :Asociación Edein(2011) taller de coeducación descargado de: http://asociacionedein.blogspot.com.es/2011/10/taller-de-coeducacion.html

            La coeducación, una educación en igualdad

"Mi madre dice que mi cole es un ejemplo a seguir. Yo no sé muy bien por qué lo dice, pero ella insiste en que no es habitual que, en las otras escuelas, los profes nos dejen a las niñas jugar al fútbol en el recreo. También dice que es bonito ver a mi amigo Tomás jugar con Luis a las muñecas, incluso me anima a que pase más tiempo con Javier para que me enseñe a preparar comidas en su cocinita. Sin embargo, a mi amiga Rosa y a mí nos gusta más la plastilina y también dibujar y pintar coches en la pizarra. Mi abuela dice que todo esto le parece muy extraño, que, cuando ella era pequeña, lo normal era que las niñas estuvieran tranquilas durante el recreo mientras que los niños jugaban a la pelota, pero mi madre no está de acuerdo y le dice que aquéllos eran otros tiempos...".

Este choque de pareceres entre generaciones bien podría darse, en la realidad, en el seno de cualquier familia en la que se quisieran romper los roles tradicionales masculinos y femeninos a los que estamos tan acostumbrados. A veces es tal el grado de asimilación de los estereotipos y prejuicios que ni siquiera logramos detectarlos, sin embargo, ese ejercicio de identificación es imprescindible si queremos -aunque llevará tiempo- lograr la equidad entre hombres y mujeres.

Cuando hablamos de "estereotipos sexuales" nos referimos a todos aquellos comportamientos que la sociedad, por el hecho de ser hombre o mujer, espera de las personas; y que éstas, por el hecho de vivir en sociedad, procuran cumplir y exigen a los demás, incluso sin darse cuenta. Se trata de registros mentales que asignan, por defecto, un modo de ser a los chicos y otro a las chicas. Por ejemplo, de una mujer casi siempre se espera que sea sensible, buena madre, trabajadora y ama de casa. Por su parte, el hombre ha de mostrar un carácter más duro, más reservado, menos cariñoso, es "quien lleva el dinero a casa", el que lidera la familia, el que conduce el coche, el que lleva las cuentas...

Y todos estos roles comienzan a ser adquiridos desde el mismo momento de nacer. La familia, el entorno social, la escuela, los medios de comunicación y el trabajo son los principales ámbitos donde se aprenden los estereotipos sexuales. Por ello es importante incidir en todos y cada uno a fin de sensibilizar y concienciar sobre el modo en que dichos estereotipos condicionan la vida de hombres y mujeres, limitando su libertad de elegir cómo sentir, cómo pensar, cómo comportarse..., e impidiendo el desarrollo pleno de sus capacidades.

La coeducación, clave para la equidad , coeducar significa, precisamente, educar en común y en igualdad, al margen del sexo de las personas. Significa detectar todos los estereotipos asociados a lo masculino y lo femenino, ser conscientes de ellos, reflexionarlos y poner en marcha las medidas necesarias para eliminarlos de nuestro lenguaje y de nuestro comportamiento, potenciando aquellos aspectos que quedan anulados por el hecho de asumir los roles de género: la afectividad en los varones o el desarrollo profesional en las mujeres.

FUENTE: entreculturas (2008) la coeducación , educación en igualdad descargado de: https://www.entreculturas.org/es/noticias/la-coeducaci-n-una-educaci-n-en-igualdad

LA COEDUCACIÓN EN LA EDUCACIÓN PRIMARIA

La inclusión de la coeducación en el Sistema Educativo, en general, y en el curriculum de la
Educación Primaria, en particular, se apoya en argumentos legales y razones de tipo social. En este
capitulo se revisan algunos de estos fundamentos y se avanzan los rasgos más característicos del
enfoque coeducativo en la primera etapa de la enseñanza obligatoria.
Uno de los rasgos más destacados de las sociedades democráticas avanzadas es la progresiva
incorporación de la mujer a la participación social. Determinados ámbitos de la vida social tales
como la actividad laboral remunerada, el protagonismo político o la creación cultural se ven de esta
forma cada vez más enriquecidos al convertirse en espacios de integración e igualación social.

En España la aspiración de la igualdad entre ambos sexos se encuentra reflejada en la legislación
vigente. Específicamente, la Constitución de 1978 en sus artículos 14 y 9.2 prohibe expresamente
cualquier tipo de discriminación por razón de sexo y establece la obligación que corresponde a los
poderes públicos de promover las condiciones para que la igualdad de las personas sea real y
efectiva.
En nuestra Comunidad, el Estatuto de Autonomía para Andalucía establece la obligación de la
Administración de promocionar la efectiva igualdad del hombre y la mujer, promoviendo la plena
incorporación de ésta en la vida social y superando cualquier discriminación laboral, cultural,
económica o político.
Con el objeto de dar respuesta a estas responsabilidades, la Administración andaluza ha tomado
numerosas iniciativas, entre las cuales caben destacar la creación del Instituto Andaluz de la Mujer
(Ley 10/1988 de 29 de diciembre) y el Plan de Igualdad de Oportunidades que, a través de 200
medidas, pretende conseguir unos niveles básicos de no discriminación, incidiendo en los ámbitos
jurídico, educativo, cultural, formación para el empleo, salud y servicios sociales. En estos ámbitos
se cuenta con la participación de los distintos organismos administrativos que, en el marco de sus
respectivas competencias, han de abordar una serie de intervenciones destinadas a la igualdad de
oportunidades.
Fuente: Colección de Materiales Curriculares para la Educación Primaria

Campaña Eduquemos Con Igualdad




FUENTE:Ministerio de educación gobierno Chile(2016) . descargado de https://youtu.be/NwbZ8ZW9lkM

JUNTOS // 1er Premio del Concurso de cortos por la Coeducación (Sevilla)

JUNTOS POR LA COEDUCACION 

En este vídeo se fomenta la igualdad entre hombres y mujeres. 


FUENTE : Say it(2016) . Descargado de: https://youtu.be/D56IO353LnQ

Tres preguntas sobre la coeducación en las etapas de infantil y de primaria Xavier Rambla

 Cuando escribo este artículo, hace muchos años que se habla de coeducación en la escuela; tantos, que es muy difícil decir algo que no se haya discutido anteriormente muchas veces. Si la escuela mixta transmite los géneros a pesar de todo, si el profesorado debe ser neutral ante esta situación para no violentar la espontaneidad de los niños y niñas, si las familias deben contribuir en la coeducación, y un largo etcétera de cuestiones, parecen todas ellas un lugar común para muchas de las personas que han tenido cierto conocimiento de las propuestas coeducativas. La igualdad de oportunidades entre niños y niñas ha sido una de las muchas demandas que se han dirigido al profesorado en estos años.
 Estas nuevas funciones, en comparación con el encargo decimonónico de transmitir la cultura establecida, han provocado en las escuelas la sensación de que son las únicas responsables de los bienes y de los males morales de la sociedad, y han acabado congestionando la agenda de actuación de muchos sectores de la comunidad educativa. La intención de este artículo es la de rebatir algunas ideas que han llevado a este punto.
Desde mi punto de vista, el problema no es que las escuelas deban hacer demasiadas cosas, sino que falta una discusión pública y sosegada que articule todas estas cosas dándoles sentido. No se trata de limitar la lista de atribuciones escolares para evitar la sobrecarga; se trata de plantear unas propuestas para empezar el trabajo, y de rechazar otras. En pocas palabras, el malestar por la supuesta saturación se debe a la ilusión de que todo el mundo está de acuerdo en todo, y de que, por tanto, cada propuesta añade un epígrafe más a la larga lista de los proyectos educativos de centro.
Es necesario recordar el origen histórico de las funciones sociales de la escuela. Sin ánimo de ser exhaustivo, baste subrayar que han confluido intereses colectivos contradictorios en la génesis de dicha institución, que los cambios sociales contemporáneos han removido las bases sociales de estos intereses, y que, por consiguiente, hoy en día tenemos sobre la mesa unas propuestas distintas de actuación. Sería insensato ahondar en las discrepancias hasta convertirlas en un conflicto tenso, sin duda, pero tampoco es muy razonable rehuirlas hasta que los problemas estallen ante nuestros ojos. Por ello, presentaré tres preguntas que ha suscitado la coeducación en varios de los seminarios y clases en que ha participado el equipo de coeducación del Institut de Ciències de l'Educació de la Universitat Autònoma de Barcelona; esbozaré unas respuestas que suelen repertirse una y otra vez en estos contextos, y pondré en duda la creencia de que estas respuestas constituyen un consenso sólido.

¿Es la coeducación un aspecto entre otros de la educación en valores? La educación en valores se ha convertido en el marco de referencia para el profesorado partidario de las pedagogías progresistas. Esta propuesta critica el relativismo ético en que puede desembocar la mera multiplicación de diferencias susceptibles de atención educativa, e indaga los fundamentos universalistas en que puede apoyarse una pedagogía preocupada por la diversidad. De este modo proporciona una contribución filosófica que se echa de menos en nuestro panorama educativo. Entre la afirmación de que el universalismo debe reorientar unos proyectos educativos demasiado fragmentados por recetas muy particularizadas, y la de que, por tanto, la coeducación debe ser una faceta más de este universalismo, sólo hay un paso.
 No es extraño que los debates sobre coeducación lleguen a este punto, ya que también ésta se inspira en principios universalistas. Ni es tampoco una sorpresa el que la educación en valores promueva la reflexión ética sobre distintas circunstancias escolares donde se manifiestan las relaciones de género imbricadas en otros tipos de relación social, o simplemente donde aparecen relaciones en las que el género de los participantes no es especialmente significativo. Sin embargo, esta formulación se contrapone abiertamente con la filosofía de la coeducación.
Estas reflexiones éticas, presentadas como la lectura generalista de la escuela, acaban diluyendo las identidades sociales reales de los individuos implicados, y vienen a relegitimar el neutralismo docente de la escuela mixta. Por este camino se impone a menudo la conclusión de que la mejor de las soluciones es la neutralidad ante las circunstancias cotidianas, y en todo caso el diálogo sobre unos dilemas muy abstractos.
En favor de este argumento se aduce que la escuela debe compensar a los niños y niñas de una crisis de valores provocada por la sociedad. Los cambios sociales contemporáneos que han ensanchado las funciones escolares se leen sólo en negativo, y se interpreta consiguientemente que éstas deben concentrarse en suplir una carencia general de valores. Es decir, la discusión y la vivencia escolar de estos valores deben contrarrestar los defectos de otras prácticas sociales. Al profesorado se le ofrece un glosario de principios con algunos ejercicios para llevarlos al aula, y se le sugiere que esta estrategia es una verdadera rebelión contra los defectos de la sociedad, los cuales entran en la escuela por la puerta trasera del currículum oculto.
La educación en valores, por tanto, excluye la coeducación siempre que se apoya sobre una de estas dos ideas: 1. Los valores son unos puntos de referencia a los que se debe acceder. Este supuesto desgaja los objetivos educativos de las características sociales del alumnado, y jerarquiza estas características privilegiando la ética del trabajo de las clases medias profesionales. Se contrapone a la coeducación en la medida en que ésta no busca los valores en el más allá de los universos normativos, sino en el más acá de las relaciones sociales sexistas, las cuales potencian unos aspectos de las identidades masculinas y femeninas pero inhiben otros. 2. El diálogo y la vivencia son las vías de acceso a los valores. Este otro supuesto individualiza la diversidad educativa en tanto que la reduce a una elección personal entre opciones claras, conocidas por medios intelectuales o prácticos. Los conflictos, por tanto, se deben evitar a base de esclarecer cuáles son estas opciones, y de enriquecer en todo caso a las personas cuyo abanico de opciones sea muy restringido. Se contrapone a la coeducación en la medida en que ésta pretende potenciar unos valores mostrando las contradicciones encarnadas en las relaciones sociales, es decir, mediante un ejercicio colectivo de autoanálisis que puede abrir conflictos en un centro. Para la coeducación no se enriquecen las opciones de nadie a base de dialogar, sino que se cuestiona su posición en una jerarquía de poder.

 ¿Es la educación infantil y primaria más igualitaria que las demás etapas? El profesorado de las etapas infantil y primaria suele responder ante las propuestas coeducativas, como ante otras ideas vehiculadas por la reforma educativa de 1990, que éstas simplemente ratifican lo que ya se venía haciendo. De hecho, esta misma consideración surge una y otra vez en la docencia de las diplomaturas universitarias de educación, ya que en ellas se forma a profesionales con una sólida base pedagógica de la que carece el profesorado de secundaria y de universidad. Es cierto que estas etapas han sido más receptivas que las otras a las innovaciones educativas. La misma experiencia del equipo de coeducación del ICE-UAB indica que las escuelas y las etapas secundarias son mucho menos receptivas que las primarias. Por otro lado, el intento de convertir la práctica de éstos en algo más educativo además de instructivo ha resultado muy problemático. La observación de que el profesorado de primaria enseña mejor los valores sociales ligados con el cuidado suele añadirse también a todo lo anterior. Los niños y niñas se acercan a los rincones domésticos y las relaciones de atención hacia las personas en las aulas de infantil más que en los otros niveles. Asimismo, la preocupación por trascender las demarcaciones de las asignaturas se ha extendido mucho más en la primaria que en las etapas ulteriores. Ahora bien, esta interpretación de la realidad es sólo parcial y esconde otros muchos problemas.
 Para empezar, es inevitable recordar que no todas las escuelas primarias son homogéneas y que muchos profesionales de secundaria se han acercado a la coeducación. Por cierto, en esta aproximación pesan más las vinculaciones con movimientos sociales que la formación pedagógica específica. Pero la cuestión es mucho más compleja. En realidad, parece tan obvio que el profesorado de infantil y de primaria es más coeducativo que el de secundaria porque el porcentaje de mujeres entre el primero es mucho mayor que entre el segundo. Y sin embargo, no existe ninguna evidencia de que las profesoras sean intrínsecamente mucho más coeducativas que los profesores. Por otro lado, la creencia en la bondad intrínseca de estas etapas más "pedagógicas" que las otras puede resultar paralizante. Si las estrategias aplicadas están bien por sí mismas, cualquier eventual problema se debe antes a la falta de recursos o a la incomprensión administrativa (las cuales, sin duda, ejercen su influencia) que a las contradicciones de la propia práctica. Esta actitud bloquea en muchas ocasiones las iniciativas de coeducación, ya que éstas empiezan por el autoanálisis de las propias contradicciones. Cuando se confía desmesuradamente en las etapas infantiles y primarias, se desvirtúa la interpretación docente de las relaciones estudiantiles con la escuela a distintas edades. Como la educación secundaria es mucho más selectiva que la primaria, imprime un sello social mucho más visible al alumnado, y obliga al profesorado a enfrentarse con unos adolescentes que están sometidos a una presión considerable. Pero esto no significa ni mucho menos que la educación primaria no sea selectiva. En este punto es necesario recordar algo que puede parecer reiterativo: los análisis del sexismo escolar han encontrado la huella de este fenómeno en todos los ámbitos y etapas escolares.

 ¿Es necesario que las escuelas definan el papel educativo de las familias? La última de las preguntas que parecen suscitar un falso consenso alude a las familias. Tanto la esperanza de que la escuela recupere los valores supuestamente perdidos como la autocomplacencia en las virtudes de las etapas más "pedagógicas", conducen a la manoseada tesis de que las familias proyectan las desigualdades sociales sobre sus hijos e hijas, es decir, de que el sexismo viene de casa. Esto, ni es cierto ni es justo. No es cierto porque las familias elaboran y reelaboran continuamente su propia filosofía de la educación, y según ella toman decisiones. Además, dentro de las familias las madres desempeñan un papel mucho más decisivo que los padres en esta tarea de definir las bases intelectuales de la educación doméstica, lo cual es una más de las manifestaciones de la división sexual del trabajo.
 El sexismo, por lo tanto, viene tanto de casa como de la escuela; si en ésta se inmiscuye en las contradicciones de los ideales educativos, en aquella se cruza con otros factores de desigualdad y otras estrategias sociales. Y no es deseable que las escuelas atiendan a estas circunstancias familiares distinguiendo los casos normales de los patológicos a partir de unos prejuicios simplistas que pretenden definir la normalidad de cada individuo o de cada familia. Pero tampoco es justo. Sabemos de sobra que la educación no es sólo escolar, pero la creencia fácil de que las familias traen los problemas a la escuela traiciona continuamente este saber. Es un hecho que las madres y los padres, aunque las primeras se responsabilicen más directamente, educan en casa de acuerdo con su filosofía y por medio de sus prácticas. La una y las otras pueden ser tan discutibles como las del profesorado de cualquier escuela. Sin embargo, sólo puede establecerse una discusión igualitaria si las escuelas reconocen las voces de las familias, con sus contradicciones y sus manifestaciones inapropiadas, pero también con su potencial para empujar una acción colectiva.
En última instancia, la educación no es otra cosa que la aplicación de un proyecto colectivo. En suma, la coeducación es un intento de convencer a la comunidad educativa de que las escuelas pueden democratizar las relaciones de género. Para ello, recuerda que los valores no son abstractos, sino dialécticos; que la formación pedagógica no es un bien en sí misma sino un medio, y que las escuelas deben colaborar y negociar con las familias. He querido recordarlo saliendo al paso de las objeciones que el equipo de coeducación del ICE-UAB ha encontrado en varias experiencias de formación y de intervención coeducativa. Estas experiencias desautorizan tanto el supuesto de que la coeducación es un punto más en una larga lista de objetivos como el de que el profesorado necesite sentir que todo funciona como una seda. También llevan, creo yo, a la conclusión de que es necesario discutir las discrepancias si vamos a iniciar alguna actuación. Cuando se exponen estos puntos de vista ante varios tipos de audiencia (profesorado en activo, profesionales de la pedagogía, estudiantes de manifiesto, etc.), siempre se siente cierta aprehensión porque están llevando la contraria a muchos profesionales cuyo trabajo les pone en contacto directo con los niños y niñas. No obstante, esta misma aprehensión requiere que discutamos todo esto si nos damos cuenta de otro hecho innegable: simplemente, que el profesorado no es tonto.

Fuente:Xavier Rambla. (2000). Aula de Innovación Educativa. [Versión electrónica]. Revista Aula de Innovación Educativa 88

La coeducación de hoy


Aquí os muestro la evolución del concepto coeducación escrito por Marina Subirats Martori:



Fuente :Martori, M. S. (1994). Conquistar la igualdad: la coeducación hoy. Revista iberoamericana de educación6(62), 23.

la actitud del profesorado ante la coeducación 

En esta nueva entrada voy a presentaros un libro escrito por Xavi Bonal  que me parece muy interesante ya que el tema que trata es la actitud del profesorado ante la coeducación aquí os dejo una pequeña síntesis de este libro:

Pensando el cambio coeducativo: un arco perfectopara una bella construcción
La imagen que me vino a la mente al terminar la lectura del manuscrito de
Las ac-titudes del profesorado ante la coeducación
fue el de un arco de arquitectura perfec-ta, de una construcción elaborada y sólida, capaz de aguantar altas fábricas posteriores. Y si la inscribo aquí, en el pórtico del libro es porque, después de haber pensado sobreella, me parece aún más exacta que en la primera impresión: no sólo se construye conpiedra; también las construcciones intelectuales requieren los pilares, los puntos deapoyo y los arquitrabes que les permitan tomar altura sin peligro de desmoronarse.El propósito del autor es ambicioso: construir una metodología para llegar a pro-ducir cambios igualitarios en el sistema educativo. Dicho en otros términos, plantear elviejo tema del cambio en la educación, pero no desde el mero deseo y enumeración delcambio, sino viendo como, en forma muy concreta, puede lograrse un sistema educa-tivo no sólo más igualitario, sino también más integrador de las diferencias.En efecto, el cambio que Xavier Bonal nos propone —y que compartimos yhemos ido configurando en el equipo de trabajo del ICE de la Universidad Autónomade Barcelona— no aspira a la igualdad en términos de igual acceso de todos los indi-viduos a un mismo modelo educativo, moldeado de acuerdo con los intereses y loshábitos culturales de un determinado grupo social. Consideramos que hoy la igual-dad ya no puede concebirse como uniformidad, ni como imposición de un modeloúnico, por valioso que éste sea en términos de valor social. Se necesita, al interiormismo del sistema educativo —y por ende del sistema cultural imperante— un reco-nocimiento del valor de las diferencias culturales procedentes de colectivos huma-nos que no han tenido una posición dominante, pero que, sin embargo, han elabo-rado, al hilo de años, siglos o milenios, actitudes, hábitos y valores fundamentalespara la vida colectiva. Ignorar estas aportaciones no sólo es actuar de forma injustapara los miembros de tales colectivos, y seguir discriminándolos en el plano educati-vo; es también, y en forma mucho más grave, prescindir de capacidades y actitudesfundamentales hoy para nuestra supervivencia y para nuestra felicidad.Esta posición va más allá de la aceptación del otro —o de la otra— como un malnecesario, o incluso de la celebración de la diferencia como elemento de diversidaddel mundo. Ya no se trata de la tolerancia —¡cuanto paternalismo subsiste aún eneste término!— ni de aceptar la convivencia con las personas diferentes, destruyen-do toda jerarquía basada en esta diferencia, sino de algo bastante más sustantivo: decompartir estas diferencias, estos puntos de vista, valores, vivencias, capacidades que,por alguna razón, quedaron como herencia de unos grupos humanos y no de otros,pero que en definitiva son útiles a todos.

FUENTE: Bonal,X.(2008). Las actitudes del profesorado ante la coeducación Descargado de: http://www.academia.edu/22133128/Las_actitudes_del_profesorado_ante_la_coeducaci%C3%B3n_propuestas_de_intervenci%C3%B3n_X._Bonal

La coeducación



UN FUTURO BASADO EN LA COEDUCACIÓN 


En este vídeo se nos anima a seguir luchando por inculcar la coeducación tanto en las aulas como en nuestra vida diaria.




FUENTE:Blanca Morillas Luna (2016). Descargado de: https://youtu.be/tHeu6ruJdTg

COEDUCANDO A TRAVÉS DEL JUEGO 

La coeducación se basa en el principio de igualdad entre sexos y la no discriminación. Con las actividades que te proponemos pondrás poner en práctica dinámicas que te ayudarán a fomentarla.

Infantil. ¡Vamos a jugar a papás y a mamás! Seremos una familia en la que cada uno realizará ciertas tareas del hogar y luego comentaremos qué tal ha sido la experiencia. ¡Será muy divertido!

Con la presente actividad, a partir del juego de las casitas (papás y mamás), nuestros alumnos experimentarán diferentes situaciones en dos sesiones: inicialmente desarrollarán un juego libre y posteriormente otro más pautado con asignación de tareas, lo que nos permitirá que puedan reflexionar en torno a los roles de género y sus diferentes alternativas de planteamiento, para llegar a sus propias conclusiones al respecto.

 Primaria. Mi vida dentro de 30 años. ¿Cómo imaginas que será tu vida de aquí a 30 años? ¿Lo has pensado alguna vez? Te proponemos que intentes imaginarlo y lo expliques al resto de la clase, para ver qué similitudes y diferencias hay entre vosotros. Seguro que las conclusiones a las que lleguemos serán muy interesantes.

A partir de la presente actividad, ayudarás a tus alumnos a analizar qué ideas sobre los roles de género tienen actualmente preconcebidas, partiendo de su propia realidad y visión de su futuro personal.

 Secundaria. Dos fotografías que tal vez nos sorprendan. Pongámonos en situación e intentemos predecir, a partir de la fotografía de un bebé, qué hechos le ocurrirán a nivel social, a lo largo de su vida. Tal vez nos sorprendamos de las conclusiones a las que lleguemos.

A partir de presente actividad, facilitarás que tus alumnos puedan analizar y debatir los diferentes roles de género otorgados actualmente a mujeres y hombres. El punto de partida será la construcción y descripción de una posible historia social de dos personas, que ellos mismos deberán elaborar.

FUENTE: SMConectados(S.F) coeducando a través del juego. Descargado de: http://www.smconectados.com/Recursos_didacticos_Noviembre_Trabajar_la_coeducacion.html

¿EDUCAR O COEDUCAR?



     VAMOS A DIFERENCIAR.
  • Con esta imagen intentamos dejar claro una de las grandes dudas existentes entre qué es educar y  qué coeducar . 

FUENTE:-  keilabarnadi19(2010).Descargado de: https://www.slideshare.net/keilabarnadi19/coeducacion-3950387

Noticia impactante a cerca de las niñas sin escolarizar


Esta noticia es una de las que más me ha llamado la atención ya que en la actualidad no parece ser real que puedan seguir existiendo estas elevadas tasas de niñas sin escolarizar. Salió publicada en 2011 en el conocido periódico el país.




Fuente: El país.(2011). 35 millones de niñas siguen sin escolarizar. Descargado de https://elpais.com

Igualdad entre sexos y culturas





Estas imágenes las he visto adecuadas para el tema que estamos trabajando, en ellas podemos observar la igualdad tanto entre hombres y mujeres como en personas de distintas culturas.


Reflexion en vistas a un futuro a medio-largo plazo

Como hemos observado la base de la desigualdad hoy en dia radica en la educación patriarcal que hemos recibido año atras, por lo que tenemos...